ArquitecturaEntrevistas

Refugio campestre

Como parte de su ciclo de notas desarrolladas en el interior de la Provincia de Córdoba, Arquitextos visitó al estudio de San Francisco compuesto por los los Arquitectos Franco Morero y Florencia Monti Bruno. Los profesionales hablaron en torno al desarrollo de su labor en la zona y presentaron una de sus obras, emplazada en un ámbito rural.

Inicios del estudio

Todo se remonta al año 2014. Morero viajó a Pamplona (España), para realizar una maestría en la Universidad de Navarra. Durante los primeros dos años, la modalidad de trabajo fue virtual, y Florencia estaba al frente de la labor presencial, como representante en la Ciudad de San Francisco.

Franco Morero – Florencia Monti Bruno

Sociedad funcional

La dupla ha mantenido su continuidad de trabajo desde aquel momento, y el equipo siempre estuvo conformado por nosotros, aunque hemos sumado gente en función de las necesidades de trabajo.

Requerimiento y especialidad

Abordamos diferentes programas en función de las demandas de la ciudad. Principalmente los encargos son de vivienda unifamiliar y colectiva, que son nuestros dos grandes fuertes; también desarrollamos proyectos comerciales y participamos de concursos. Actualmente también estamos al frente de complejos de departamentos.


Auge de San Francisco

La Ciudad  está atravesando un incipiente crecimiento, con un plan estratégico, donde muchos barrios se han consolidado como polos de vivienda colectiva, plano en el que contamos con experiencia; en este caso, no nos referimos precisamente a torres, sino a viviendas con desarrollos horizontales.

Campo como motor

Geográficamente hablando, prácticamente estamos en el corazón de la pampa húmeda. El campo tracciona nuestra economía y también determina nuestro oficio. Cuando le va bien, nosotros tenemos más trabajo. Nosotros vinculamos nuestros proyectos al territorio productivo, al horizonte infinito.

Musas de inspiración

Como estudio nos basamos en la arquitectura circundante. Nos gusta observar todo lo que tenemos alrededor y utilizar materiales de la zona. Siempre tratamos de incorporar algo de eso a nuestras obras. En este caso, nos inspiramos en una obra de la zona, que fue el punto de partida o ancla. Para nosotros la búsqueda va por encontrarle un cierto sentido a cada planteo, es por eso que indagamos en referencias previas (como construcciones de principio de siglo, los silos, capillas rurales, tinglados, etc). Muchas veces no se trata de relaciones directas o muy visibles, pero claramente forman parte de esa búsqueda que realizamos.


Cubierta metálica sobre un podio de hormigón posee una condición ambigua, es refugio, pero también es granero.

 

Lógica proyectual

Nuestro proyecto no es una vivienda, sino más bien un quincho, un espacio de uso intermitente o temporal, para compartir en familia o con amigos. La guía tiene que ver con el registro de lo que encontramos en el paisaje. Muy cerca de este espacio hay un tinglado, una construcción antigua que cuenta con una sección trapezoidal, que se conforma como punta de lanza de este proyecto. Nuestra idea entonces es trazar un diálogo con esta arquitectura de galpones. La fachada sur es cerrada, está resuelta en chapa y de alguna forma es un plano plegado; la envolvente vertical sur se pliega transformándose en cubierta. Por su parte, en la fachada norte se divisa un alero; al encontrarnos en una latitud donde predomina más la luz, la construcción hace las veces de refugio. Se trata de una planta libre en la que se plantearon de manera flotante una caja (espacio para un baño) y la cocina.

Dialogo con la arquitectura de galpones, que predomina en la zona.

Aspectos topográficos

La casa está dispuesta sobre una suerte de podio, ya que está emplazada sobre una zona baja del terreno, lo que nos impulso a elevarla para tener control de la topografía sin tener que modificarla. La implantación en el terreno responde meramente a la orientación norte, y está volcada hacia el sur. La parcela es rectangular, y de casi 5 hectáreas conectada a una ruta troncal de San Francisco.

Materialidades seleccionadas

Si bien nos inspiramos en la arquitectura de tinglados, pensamos en materiales nobles que resistan el paso del tiempo y la intemperie, y con mantenimiento relativamente bajo. Incorporamos chapa galvanizada, metal, metal de plegado y hormigón.


Condiciones térmicas óptimas

Climáticamente este quincho requiere de poca climatización artificial, ya que el sol juega un papel clave. Para afrontar el verano, gracias al alero la luz directa del sol no influye en la casa, lo que lleva a que el espacio de alguna manera nos haga sentir bajo la sombra de un árbol. Para el invierno, se optó por una calefacción a leña.

Extensión al infinito

Hay un tema que exploramos vinculado a los esquemas de repetición. Aquí la estructura es una grilla de un pórtico que se repite cada tres metros, que cuenta con una luz de 6 metros y con un alero de 2.20 metros. En algún momento, este proyecto se consideró entonces como la posibilidad de extenderse hacia el infinito: al tener una planta libre, se puede expandir en el sentido este – oeste todo lo necesario.


Forestación en progreso

Al momento de comenzar la obra, no había forestación. Parte de nuestro proyecto pasa por lograr esto. Aquí hay árboles que ya cuentan con aproximadamente 1o años. Nuestra idea es poder reconstituir lo que en algún momento existió aquí.

Planta libre neutra

En el interior, buscamos una superfie blanca limpia. Procuramos que la cocina sea el corazón de todo el sistema  y que tenga una impronta bastante social, ya que este quincho está pensado para compartir con amigos o en familia. La cubierta es continua y los únicos volúmenes «sueltos» serían el núcleo sanitario y la cocina en sí.


Regulación lumínica y servicios

El sistema de persianas corredizas con apertura total, se instalaron para atenuar el paso de la luz y también como sistema de seguridad. Existe un baño general bastante austero, blanco y con una loza de hormigón visto, ámbito en el que se buscó continuar con la idea de pureza pero también priorizar esta premisa de bajo mantenimiento.


MEMORIA DE AUTOR
La cubierta metálica plegada sobre un podio de hormigón posee una condición ambigua, es refugio, pero también es granero. La sombra densa que proyecta es un “lugar” y define un espacio transicional entre el exterior y el interior, el alero. Aquí el uso es guiado por el movimiento de esta sombra a través del día y del cambio de estaciones. 

Una parcela rectangular de 2 hectáreas en el borde la ciudad, próxima a una capilla rural de principios del siglo XX y restos de un antiguo galpón agropecuario. Hitos fuera de escala en el horizonte extendido del paisaje de la llanura pampeana. Es un contexto vacío y lleno de sentido al mismo tiempo. Indefectiblemente la tarea consiste en construir una nueva referencia en el paisaje, en cierto sentido vinculada a las preexistencias, pero esta vez, de escala doméstica para responder a un programa más o menos concreto. 

La lógica estructural y constructiva de la tipología del tinglado guía la propuesta llevada a cabo, pero también contiene el ADN de cualquier intención futura de crecimiento. Es nuestro intento de controlar un proceso del que en algún momento ya no seremos parte. 10 pórticos de sección trapezoidal dispuestos cada 3 metros en sentido este oeste, cubren una luz entre apoyos de 6 metros y un tramo en voladizo de 2 metros genera un alero orientado hacia el norte. Esta decisión permite disponer de una planta libre, un espacio interior único, solo dos “cajas”, el baño y la cocina articulan posibles zonas de uso. 



 

FICHA TÉCNICA
Autor: Arq. Florencia Monti Bruno, Arq. Franco Morero
Colaboradores: Arq. Nahuel Recabarren
Ubicación: San Francisco, Pcia. de Córdoba, Arg.
Superficie: 242,72m2
Año: 2014 – 2019
Fotografía: Arq. Roger Berta

 

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